¿Te gusta ‘The Killers’? Esto es para tí

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BF new album The Desired Effect será lanzado el 19 de Mayo del 2015

Si has estado viviendo debajo de una piedra durante los últimos meses (o simplemente no te gusta esta banda), no te enteraste que Brandon Flowers, el vocalista de la banda norteaméricana ‘The Killers’ y mi mormón favorito, está por sacar su segundo álbum como solista, titulado ‘The Desired Effect’ este 19 de Mayo (no lo digo yo, lo dice el Internet).

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Hombres de Honor

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Ultimamente no tengo muchas ideas sobre cosas que quiera escribir o compartir con el mundo del internet. Probablemente sea porque no tengo una vida fuera de lo común a la tuya, o tal vez porque realmente, no me llegan las palabras.

Y es que me gusta mucho la tecnología, pero no me he animado a hablar de ella o de gadgets o dispositivos que me gustan y que pudiese dar mi punto de vista, si alguna vez lo necesitaran.

Me di cuenta que, en realidad me gusta escribir sobre la vida. Las situaciones que se presentan al menos en la mía.

Desde ser empleado del mes en el trabajo y lo bueno que se siente; hasta la pérdida de un ser querido, y lo mal que se siente. Durante lo que va del año he descubierto que lamentablemente, personas van, personas vienen. Y esta vez no me refiero a conocidos, compañeros de trabajo o amigos.

Me refiero que a veces hasta en la misma familia, personas van, personas vienen. Aclaro que hablo solamente desde mi experiencia. La que me ha permitido observar que hay casos en los que, cuando se acaba el dinero, se acaba el amor.

“No me importa que vayas a hacer o como le vas hacer, yo no puedo estar contigo si no me respaldas económicamente”.

“Yo me doy la media vuelta y me voy, pues no puedo vivir una vida contigo en la que no me trates económicamente como antes solías hacerlo”.

Esas mismas personas son las que se emocionan en las películas bobas al escuchar el “En la salud y en la enfermedad”; y a la primera oportunidad que tienen para vivirlo en carne propia, toman su maleta y como dice la canción, se van con el sol cuando muere la tarde.

Muchos hablan de infidelidad como algo muy normal. Hoy quiero hablar de fidelidad, lo bueno, concentrándome en lo positivo. Y no, no hablo de fidelidad a la pareja; hablo de fidelidad a la persona.

Es muy bonito recibir, ser tratado como amor, con respeto, que te tengan en un pedestal; pero ¿cuándo esa persona no puede más tratarte así, no porque no quiera, si no porque ya no puede, le voltearías la espalda?

Una vez escuché que es de bien nacidos ser agradecidos. No podemos ir por la vida siendo tratados de la mejor manera, para que cuando podamos, a la primera oportunidad que tenemos para demostrar nuestra agradecimiento y apoyo a alguien, nos volteemos y en vez de ser soporte, escupirles en la cara.

Dice mucho de nosotros el ser fieles, ser leales, demostrar nuestra lealtad a esos que nos quieren con ganas.

Queremos un país mejor y somos un desmadre por dentro, no hay congruencia. Queremos un mundo mejor, para dejarle a nuestros hijos, a las personas que vienen después de nosotros, y tiramos basura, dejamos todo conectado a la corriente eléctrica, desperdiciamos agua: es lo mismo.

No podemos exigir algo si nosotros no lo damos primero. No podemos pedir lealtad si no sabemos agradecer.

“El éxito sin honor, es el mayor de los fracasos” – Vicente Del Bosque

Francisco

El Libro de la Vida

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A veces nos hacemos una mala idea de algo o alguien,  y no hay quién nos saque de esa idea; siendo la realidad completamente diferente, en algunos casos.

Me pasó cuando más joven viendo MTV (cuando salían videos). No había cosa que me molestara más que pasaran ese video molesto de una banda británica, el cual iniciaba con un piano que hacía que mejor le cambiara de canal. Para años más tarde arrepentirme de no haber escuchado Everybody’s Changing de Keane o cualquier otra de sus rolas y videos de Hopes and Fears.

Me pasó también con cierto programa de televisión que de sólo escuchar su nombre, no podía evitar bostezar y creer que podría tratarse de una “novela” americana; para luego 5 años después quemarme las 5 temporadas de Netflix sin detenerme y ser fan de Alicia Florrick en The Good Wife.

Y me ha pasado con varias personas en la vida real; como uno de mis compañeros en la escuela que siempre creí era un mentecato hasta que lo traté y terminó siendo de mis mejores amigos, después de una discusión que pensé terminaría en pleito.

Lo que quiero decir es que, por más que escuchamos y a veces recomendamos nunca juzgar a un libro por su portada; terminamos haciendo todo lo contrario. Juzgamos.

Y como dije anteriormente, a veces lo hacemos mal.

No quiero decir que juzgar a las personas es correcto; nadie es quién para hacerlo. Simplemente creo que a veces ese sentido de “no quiero conocer/saber de esto o esta persona” puede ser correcto y otras no.

Y ahora no sólo juzgamos al libro en nuestra mente, si no que lo hacemos público en todas las plataformas: twitter, facebook, snapchat, etc, etc.

Vivimos en un mundo en que si no me caes, te dejo de seguir (o te pongo ‘mute’ para que no te des cuenta que lo hice); en un mundo en que no tenemos respeto a otro y si su opinión o forma de ser no nos parece lo hacemos saber, y no necesariamente a esa persona de frente, si no por medio de alguna indirecta en un tuit o haciéndolo detrás de él/ella.

Me ha pasado que si trato de ser amable con alguien que no me cae, me tachan de hipócrita; el hecho de que alguien no sea de tu agrado no significa que sin motivo o sin razón vas a ser un cabrón con el/ella. Se nos ha olvidado lo que significa la amabilidad y lo hemos confundido con tolerancia, siendo a mi juicio mucho más importante la amabilidad.

Como digo, es cierto también que muchas veces he sido el blanco de etiquetas o de juicios de otras personas, y sí, si se siente de la gran y reverenda fregada, y debes aprender a defenderte, y a veces la mejor defensa es quedarte callado (lo he aprendido a la mala) y ceder.

No porque tengas la razón debes perder la cordura con tal de que la acepten.

Así que me recuerdo que al tener un libro frente a mí, le de una oportunidad de demostrarme de qué trata, esperando poder leerlo por mucho tiempo; como me gustaría que fuese el caso si yo fuese el libro de alguien más, y no arrepentirnos de no habernos leído mucho, mucho tiempo atrás.

Francisco.

Hombres, Mujeres y Niños

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Sigo sin entender ¿Por qué teniendo todo a la mano gracias a la tecnología, seguimos aferrados a vivir, en ciertos aspectos, sin ella? Mientras que en otras cosas, no podríamos hacerlo.

Me percaté de esto al ver que una persona se hacía loca por no tener en qué anotar un dato importante, trayendo su celular (un Samsung Galaxy S4) en la mano, donde seguramente podría haberlo anotado sin problema alguno, es más, con hasta un recordatorio para no olvidar que esa información, se hallaba allí.

O las personas que en la oficina les encanta imprimir, imprimir, imprimir. ¿Por qué hacer una copia impresa de algo, cuando se tiene ya la opción de reproducir ese mismo documento y tenerlo guardado en espacio intangible, que no contamina, no daña la naturaleza y no crea pilas, y pilas de basura?

Vivimos durante la segunda década del Siglo XXI y seguimos usando y haciendo cosas como primitivos.

No voy a escudarme y decir que soy el hombre más tecnológico, porque no es cierto, sigo teniendo un iPhone 4S, ese al que últimamente está de moda echarle, y al que siempre le han echado los usuarios de Android por la falta movilidad que tiene, claramente dije que no era el más tecnológico o geek. A lo que voy es que es cierto, también me he cachado batallando en alguna situación, como no entender el “know how” de algo, algo que ya no debería pasarnos, todo está en internet. ¿Tiendes duda de cómo hacer algo? Simplemente Google it.

Ya no estamos en una época en la que nos preguntemos a nosotros mismos en voz alta ¿Esto como se hace? o peor aún, que lo hagamos a otras personas; cuando todo está a nuestro favor.

La cantidad de información que se nos presenta todos los días es increíble. Y digo increíble, porque sólo a la distancia de un click o tap (en tu celular), podemos enterarnos de cualquier cosa.

¿Cuál ha sido la estupidez vuelta viral recientemente? ¿Cuál fue la última de Peña Nieto? ¿Qué está pasando en París hoy en la mañana? ¿Quién ha sido liberado de prisión en Rusia? ¿Qué curso/taller/conferencia estará disponible esta semana?

Vuelvo a preguntarme ¿Por qué entonces teniendo todo a la mano gracias a la tecnología, seguimos aferrados a vivir, en ciertos aspectos, sin ella?

Tenemos celulares capaces de hacer muchas cosas por nosotros mismos, pero los seguimos utilizando para el ocio, para ligar, para enviar y recibir imágenes subidas de tono, para jugar o simplemente escuchar música, cerrados al mundo con nuestros audífonos, distantes, en otro planeta.

Ojalá aprendamos a sacarle más provecho a todo lo que está allí en ese espacio que no podremos tocar nunca, o viajar dentro de él; para que no nos sorprendan con la pieza de tecnología más avanzada, y sigamos anotando todo en una simple servilleta.

Francisco.

Invictus

¿Por qué generalmente cuando a una persona que creemos conocer, le va mejor o ha conseguido algo que nosotros queríamos primero, lo único que podemos hacer es, hablar mal de el/ella?

Considero que muchos de nosotros tenemos diferentes y grandiosas habilidades; probablemente algunos las desarrollen más, otros menos, pero a fin de cuentas sabemos que tenemos algo que nos hace especiales.

Supongamos que en nuestro ambiente de trabajo, nos esforzamos mucho, tratamos de hacer siempre el mejor de los trabajos, llevamos un muy buen ambiente laboral, nos desenvolvemos de una manera correcta y discreta, siempre con los pies sobre la tierra, esperando que algún día esas habilidades o actitudes/aptitudes, nos sirvan para escalar peldaños en nuestra vida laboral.

Y cuando menos pensamos, alguien escala “primero” que nosotros. Es cuando empieza el espiral de la desgracia y de la anti-ética.

“¿Cómo es que esa persona logró eso? Si ni siquiera…”, “Sí de seguro anda con esa persona y fue quien lo/la ayudó…”, “De seguro es amigo de…”, y así infinidad de suposiciones que externamos y que no hacen otra cosa más que sólo afectar a aquella otra persona.

¿Nosotros qué sabemos de esa persona? Muy probablemente lleva tiempo esforzándose, a su forma, a su propio ritmo, al igual que nosotros. Probablemente no sabemos cuales son sus sueños, sus metas en la vida y ahora que ha sido honrada con algo con lo que soñaba desde hace mucho, lo único que podemos decir es, me lo merecía yo, no el/ella.

Se nos hace tan fácil llevar y traer palabrería, que no nos damos cuenta que eso es como romper una almohada de plumas en lo alto de la montaña. Podremos recoger algunas con nuestras disculpas, pero muchas plumas ya no volverán a conformar la misma almohada, dañando la reputación para siempre de una persona.

Y nosotros dañar la nuestra por más estúpido que pensemos que eso pueda pasar. A nadie le agrada un boca suelta que lo único que hace es desacreditar los méritos de alguien más.

Así que te invito a que, de forma sincera, te alegres cuando un amigo, conocido o incluso un familiar, alcance algo grande (o a lo mejor para ti no es algo grande, y para él/ella sí, de igual forma alégrate), porque si de algo estoy seguro es que nos cuesta más festejar un logro que acompañar en la tristeza.

Es mucho más fácil para nosotros ir a dar el pésame a un amigo/conocido/familiar porque en ese momento creemos estar más fuertes y firmes que esa persona; pero cuando se trata de felicitar por un logro, sea un mejor puesto, un auto nuevo, una casa nueva o a veces hasta hacer un cumplido por un corte o prenda nueva, nos cuesta, porque es cuando nosotros nos sentimos ahora en una posición más abajo que esa otra persona.

No dejemos que esas acciones nos coman y que poco a poco nos alejen de las personas, porque incluso terminan alejando a esos a los que vemos por “seguros” a esos que creemos que jamás se irán de nuestro lado, siendo a veces a quienes más hacemos daño.

Estudio, Trabajo y Triunfo, que no se te olvide nunca.

El Señor de los Anillos

Me enoja mucho ver a jóvenes en las calles sin un rumbo y sin un destino, sin una metra trazada o sin un objetivo a alcanzar. Me enoja mucho ver que cada día así como hay muchos jóvenes estudiando, emprendiendo negocios en plenos veintitantos e incluso menos de veinte, existan todavía muchos más, que andan por las calles vagando, sin un sueño que perseguir, eso sí algunos a pie; en el camión o incluso en sus BMW del año (no es envidia, bueno un poco).

¿Qué a caso no se han dado cuenta que el tiempo está corriendo y que ya no lo van a recuperar por más que quieran?

La drogadicción era un tema bastante trillado a la hora de exponer cuando estaba en secundaria, pero sigue siendo un tema trillado y muy vigente hasta el día de hoy. Probablemente no lo veamos más como lo veíamos en secundaria, como algo muy lejano, como, eso de la drogadicción no me va a tocar verlo a mi, no tengo ningún amigo que consuma drogas.

Bueno, pues bienvenido al 2014, año en el que cualquier hijo de vecino puede ser cantante, y decirte que drogarte es cool; o dónde cualquier idiota (menos yo) se hace famoso en internet por decir estupideces (no hablo de Galatzia, soy su fan); año donde la cultura, se ha ido por el excusado, junto con tu desayuno.

Ahora en la televisión mexicana lo único que “pega” son las novelas (les dicen series a todas pero yo no veo la diferencia) de Narcotraficantes, personajes a los que hace años nadie quería, ahora los han convertido en hérores, por haber hecho fortunas a costillas del sufrimiento y adicción de otras personas, a costillas de planear ejecuciones o incluso realizarlas.

Nos quejamos cuando vemos matanza en el periódico, cuando vemos que Culiacán o Sinaloa, se tiñe de rojo, pero somos los primeros en descargar (pirata, porque pues, YOLO) el corrido nuevo de fulano artista (no sé “artistas” nuevos que los toquen); nos quejamos de cuando en los noticieros se nos pinta como la escoria de la República, pero procuramos con el tipo de los discos piratas que se pone cerca de nuestra casa, la nueva temporada del Señor de los Cielos ó (intserte aquí, cualquier otra que se ponga de moda).

Estamos creando niños y jóvenes con aspiraciones a ser los mejores capos, los mejores narcotraficantes de México, del Mundo; pero vamos por la vida que los jóvenes y niños de hoy, son el futuro de México.

Que mierda y que hipócrita.

Señor, señora; si su hijo le sale con aspiraciones a ser como su galán de novela favorita que resulta ser el Narcotraficante (porque todos son agraciadísimos), no se queje, si todas las noches veía con usted la “serie”.

Me ha sorprendido el gobierno a la hora de cancelar shows del tipo de artistas de narcocorridos, y probablemente me eche algunos malos comentarios (si es que alguno de sus seguidores lee esto), pero me parece una medida acertada.

Si no hemos podido erradicar el problema del narcotráfico, por lo menos tratemos de alejar todo lo que lo celebra, y poco a poco, podremos ir rescatando a nuestros niños y jóvenes que ya no aspiran a ser bomberos o policías, veterinarios o “como mi papá”; si no a ser como Ése capo.

Y si tú que lees esto, eres un joven que trabaja honestamente, y que te molesta lo mismo que a mí, te digo, no te desanimes, me ha pasado, pero es mucho más reconfortante el poder vivir a gusto con lo que has logrado de la forma correcta, que lo que podrías llegar a tener de la forma ilegal y deshonrada (o al menos es el consuelo que siempre se me ha dicho).

“God, tell us the reason youth wasted on the young”.